La palabra de Ivar Matusevich: Josep Suñol, el presidente que murió fusilado en una cuneta


 Por lvar Matusevich: Follow adrianboullosa on Twitter

La memoria no sólo sirve para recordar, sino también para construir futuro. El desencanto que provoca la ignorancia no es sino una de las pandemias que recorren nuestro mundo en la era de la información y la revolución tecnológica. Vaya paradoja rendirse ante la certeza de saber que entre tantos puentes, no sabemos nada.

Esta historia no persigue piropos adictos ni receptores cómplices, sino el intentar plagiarnos a nosotros mismos a partir del reconocimiento de parte de nuestra historia, sobre todo cuando, moralina en mano, nos marcan las pautas del cómo, cuándo y dónde, decir lo que uno piensa.

Josep Suñol fue presidente del FC Barcelona en 1935, una vez que su predecesor Esteve Sala dejara el cargo por razones de salud. En 1931 Suñol llegó a Las Cortes de la Segunda República Española como miembro de Esquerra Republicana de Catalunya, partido de izquierda, antimonárquico y catalanista. Dos años más tarde fue reelecto y se mantuvo en el cargo hasta 1936, momento del levantamiento militar contra el Estado de Derecho vigente por soberanía popular.

El 6 de agosto el Presidente Suñol y tres personas más, salieron hacia Madrid y ya no volverían jamás. En la sierra de Guadarrama, el coche ingresó en el lado Nacional y fue interceptado por las tropas fascistas. El diputado electo bajó del auto envuelto en la bandera catalana y espetó un Viva la República. Momentos más tarde, con 38 años, moría fusilado en la cuneta Josep Suñol, presidente ausente del FC Barcelona, como decidió nombrarlo el homenaje póstumo decidido por su junta directiva entre el 16 de noviembre de 1937 y el 17 de enero de 1939.

Hace un año, el escritor uruguayo Eduardo Galeano (Las venas abiertas de América Latina, entre sus grandes obras), recibió de manos de la Fundación del FC Barcelona y el Colegio de Periodistas de Catalunya, el Premio Internacional de Periodismo Manuel Vázquez Montalbán.

En un discurso conmovedor, el uruguayo, viejo amante del fútbol y adalid de la dignidad en estos tiempos, dijo:

“Quiero dedicar este premio a la memoria de Josep Suñol, el presidente del Barça que en 1936 fue asesinado por los enemigos de la democracia. A los deportistas peregrinos, que un año después, en 1937, encarnaron la dignidad, malherida pero viva, de toda España. Me refiero a los jugadores del Barça, que en 1937 recorrieron los Estados Unidos y México, disputando partidos de fútbol en beneficio de la República, y a la selección de jugadores vascos, que hizo lo mismo en varios países europeos. Por ellos me emociona recibir este premio, por ellos y también por los jugadores del Barça de nuestros días, dignos herederos del Barça de aquellos años”.

Recordando a Vázquez Montalbán, apabulló con metáforas grabadas a sangre y fuego en nuestra memoria: “futboleros los dos, y los dos zurdos, zurdos para pensar, creímos que la mejor manera de jugar por la izquierda consistía en reivindicar la libertad de quienes tienen el coraje de jugar por el placer de jugar en un mundo que manda jugar por el deber de ganar”.

Aunque ya no lo sepamos y ni siquiera sospechemos que todo en la vida se hace a partir de condicionamientos ideológicos, aunque viajemos, como el Presidente Suñol, hacia un camino sin retorno, el de la ignorancia cargada de los sin valores, alguien desde antes y con este humilde móvil, nos carga de razones para pensar distinto y creer en la libertad de expresión condicionada.

Jugar por el placer de jugar, dice Galeano, hablar por la necesidad de discernir en las sensaciones, tal y como lo ha hecho Gerard Piqué estos días. No callarse, pelear por las que uno cree son verdades y desmarcarse de los tiempos si éstos nos dan la espalda, como, aseguran, hizo el chofer del Presidente Suñol en su “accidental” traspaso de fronteras.

Hoy, aquí, en nuestra España, por suerte ya no hay guerras, pero sí silencios. Los juicios sumarísimos cambian sus formas pero perviven y se dice o se calla según el interés reinante. La del Presidente Suñol es una de las tantas tristes historias que también salpican al fútbol, pilar político de casi todos los sistemas. Una muerte que debemos recordar porque sí, a pesar de los pesares. Porque las erratas del alma son las únicas incorregibles, las que nos hacen descender hacia ese lodazal en el que Enrique Santos Discépolo tendió la cama para todos, recordamos que cada uno es como es, producto de su propia historia.

puntoseguidopelota.wordpress.com

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Una respuesta a La palabra de Ivar Matusevich: Josep Suñol, el presidente que murió fusilado en una cuneta

  1. ManuelV17 dijo:

    ¡Inmenso! Me he quedado sin palabras pero con un mar de emociones. Animo compañero!!

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