Alexis Sánchez, El Indomable que será leyenda


Por lvar Matusevich:Follow adrianboullosa on Twitter

Xavi Hernández reconocía hace meses, que Alexis Sánchez tenía la virtud del desmarque como una de las más sobresalientes, además de la velocidad, el desborde, el mano a mano y el olfato goleador. En resumen: a pesar de su metro sesenta y ocho, es un atacante completo por banda y por el centro.

Para graficar la importancia del chileno, es necesario explicar que en el fútbol hay veces que el pase lo marca quien lo da y otras –las de anticipo-, en las que el destinatario traza el movimiento y sorprende al defensa expectante del creador y, por tanto, en las mismas condiciones que el delantero, cuando el espacio a proteger depende de lo que haga el que lleva la pelota. Ejemplo en el encuentro del espacio de afuera hacia adentro o viceversa es Dani Alves –a pase de Xavi o de Leo- y Alexis Sánchez es de los que inventa la asistencia con su movimiento: ¿Os acordáis del gol que marcó en el clásico de liga? Cuando Messi se ahogaba después de tres regates, apareció El Indomable, trazó la línea, el 10 descargó y a cobrar.

En retaguardia, las cuestiones atendibles son tantas que el engaño espacial cobra protagonismo y el camino hacia el gol queda marcado por la rapidez de la distracción grupal y por el desenlace esbozado en la profundidad y el cambio de ritmo del movimiento. Desde esta óptica del juego, también es esencial el ex Udinese. En este sentido, el Barça muchas veces recuerda al fútbol americano: Xavi o Messi serían el quarterback y Alexis el receptor más requerido.

A estas alturas, por si había algún desprevenido, Alexis Sánchez es un jugador tremendo e imprescindible para el equipo y su ejército de movimientos mientras aparece la puñalada final. El chileno es un jugador punzante hacia la portería rival y solidario para retroceder con el bloque cuando las circunstancias lo requieren pero, y sobre todo, se presenta como maestro de ceremonias que nos guía hacia la verticalidad más absoluta.

El Indomable, muy bueno con la pelota, ofrece, por el contrario, toda su brillantez sin ella: es más rápido que nadie, gira en horizontal para no caer en fuera de juego y agradece con gol cada caramelo que le regalan. Su forma de mirar, su impronta para no achicarse y todo el talento de barrio y estrategia mimetizado entre su cuna y lo aprendido, hacen que Alexis no sea sino El Indomable sin leyenda, porque es realidad mientras comienza a construirla.

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